Los accionistas de Repsol están atentos cada año a la aprobación del calendario para determinar cómo la compañía pagará el dividendo flexible que le corresponde a cada inversor. Desde el Dividendo Repsol 2015,  la compañía trazó una nueva hoja de ruta para consolidar su integración con la recién adherida Talismán Energy y hacer frente a los bajos precios que alcanzó el petroleo antes del acuerdo de los países miembros de la OPEP y aliados.

Esta semana se ha dado a conocer una noticia que está despertando controversia, pues el próximo año entrará en vigor una actualización del plan estratégico que había sentado la compañía en 2015 y que regía hasta el 2020. Y es que tan bien resultó la fusión con Talismán que se ha adelantado el objetivo de ahorros de la compañía para 2100 millones de euros en 2017.

En cuanto a la meta de desinversiones de 6200 millones impuesta para el 2020, el adelantamiento es realmente alentador, pues a cierre de 2016 ya se había alcanzado una cifra de 5.100 millones de euros. Los resultados positivos de la compañía impulsan a las directivas a tomar nuevas medidas e imponerse nuevos objetivos, siempre pensando en la solvencia y la confianza que debe transmitirle a todos los accionistas.